Minority Report: el paraíso de la segmentación

Hace ya algún tiempo que esta película apareció en nuestras pantallas. Pero viene que ni pintada para explicar cómo ha cambiado el concepto de segmentación a lo largo del tiempo.

No os voy a explicar en qué consiste porque, los que habéis llegado aquí ya lo sabeis. Es importante saber a quién nos dirigimos, para mostrarle un mensaje que le interese y luego vendrá todo lo demás. Hasta ahí de acuerdo.

Pero qué me diríais, si al pasear tranquilamente por la calle, un lector de iris de ojos (ya sé, es una fantochada que se marcan en la peli pero por qué no) os reconoce y os dice : “Oh buenos dias, Sr. Dominguez, encantado de saludarle de nuevo, acaba de salir al mercado un nuevo desodorante para Ud. le presento sus características […] Lo hemos escogido a su gusto como siempre Sr…”

 

Qué miedo… si ya nos sentimos como números en esta sociedad actual, ¿qué me dicen al saber que en una base de datos sus gustos, aficiones, preferencias, junto con sus datos personales le permite a cualquier marca incitarle a su compra, sabiendo que ya tiene algo ganado? Pero lo peor no es esto, que ya existe, sino que puede ser reconocido en cualquier sitio de algún modo (que sí que nos olvidamos del iris del ojo por ahora) y atacado por donde más le duele.

Pues ojo que Mini, la marca de automóviles, ya puso hace algunos años una experimental campaña publicitaria en la calle en la que sus propietarios llevaban un llavero que hacía las veces de identificador para su reconocimiento.

¿Esta es la ansiada ducha (que no lluvia) publicitaria? Que Dios nos coja confesados…