Mercedes Clase M : cómo vender emociones

Ya sé que es antiguo. Tiene casi 1 año la campaña pero es de  esos anuncios que se te quedan, al menos a mi se me quedó grabado. ¿Cómo vendemos un coche de alta gama? ¿Qué le vamos a decir a sus compradores que ya no sepan: calidad, acabados, motor…?

Es aquí donde juegan las emociones. Si en la prehistoria de la publicidad (y del consumo) se vendían razones, características esenciales de los productos que les hacían diferenciarse de los demás, pocos productos en la actualidad se venden así.

Excepto los productos de consumo diario, alimentación, higiene, limpieza… en los que sigue primando, aunque cada vez menos, el componente racional (se dice que la marca líder de cada segmento es el único que posee la característica fundamental de decisión, “driver”), la mayor parte de los productos actuales se venden como emociones.

La sensación que da vestir unas Nike, o unas Ray-Ban, o unos Levi’s no son producidas principalmente por las características del producto en si. Se ha formado en nuestros cerebros consumistas una idea, una identificación de valores, un amor a la marca (lovemarks) que es sin duda lo que permite soñar aún con una pausa en la marea de marcas blancas que invade el mercado.

La gran homogeneidad en los productos de mercado actual plantea un reto genial a los publicistas para demostrar que, una vez más, el león no era tan fiero como lo pintaban.

Esta campaña fue creada por la agencia “El Laboratorio” para Mercedes-Benz.

11888 : seguir la línea marcada

Si hay algo que no se le puede negar al responsable de la marca 11888 es que sigue el mismo tono en todas sus campañas. Y eso, tratándose de un número de atención telefónica de pago, es importante. No son pocos los competidores y hay que diferenciarse sí o sí.

Es preciso, y van por el buen camino, forjarse una identidad, dotar a algo tan frío como un número de teléfono de una serie de características añadidas para que, llegado el momento, el que necesite hacer esa dolorosa llamada (más de 1€ por minuto!) recuerde esos graciosos peluches rojos tan cachondos… ni que decir tiene que el público objetivo de este producto debe ser joven por el tono utilizado en sus campañas.

Si a estos famosos pelochos le añadimos a Paco León, con un guión medio decente la cosa no podía salir demasiado mal, juzgad por vosotros mismos :

La campaña ha sido ideada por McCann Erickson para Yell Publicidad (más conocido por Páginas Amarillas en España)